Sentido Común
La expresión sentido común describe
las creencias o proposiciones que se alimentan por la
sociedad (familia, clan, pueblo, nación o entera humanidad).
Este sentido suele ser mencionado como
una capacidad natural de las personas que no requiere de estudio o
investigaciones teóricas, sino que surge en la vida cotidiana a
partir de las experiencias vividas y de las relaciones sociales, aunque en gran
parte se nutre del legado que recibimos durante la crianza.
La dinámica
del sentido común implica conocer las
cualidades captadas por los sentidos externos y compararlas con las
experiencias recogidas previamente. Dicho proceso es realizado por este sentido
interno y configura la percepción.
No pienses: usa el sentido común
El sentido
común nos invita a dejar de pensar, a tomar el camino más corto: la
sabiduría popular. En cada comunidad, los grupos más fuertes deciden día a
día las tendencias que deben seguirse y las normas de conducta aceptables;
retocan incesantemente el diseño del perfil de ciudadano modelo, con sus
posibles variantes que giran en torno a la edad y el género.
A su vez,
todos se basan en ciertas cuestiones universales o comunes a muchas sociedades:
no desnudarse en la vía pública, no robar, no reproducir música a altos
volúmenes luego de cierta hora de la noche y no agredir espontáneamente a las
demás personas. Seguramente, todas estas cosas suscitan la expresión “es de
sentido común”.
El problema
comienza cuando alguien atraviesa la línea de lo establecido por esta serie
intangible de reglas, dado que su entorno no suele tener las
herramientas suficientes para juzgarlo o entenderlo; si alguien se despoja de
su ropa en medio de una avenida en pleno mediodía, ¿cuántas personas sabrán
decir por qué ha actuado mal? ¿Acaso lo ha hecho?
El sentido
común dice que no se debe hacer, pero no brinda muchas razones para
ello y suele escudarse en explicaciones absolutamente cuestionables, como que
“los niños no deben ver cuerpos desnudos”, “nadie tiene interés en ver a los
demás sin ropa” o, simplemente, “es ofensivo”. A todo esto se puede responder
¿por qué, por qué y por qué?
El
basamento del sentido común puede ser tan débil, tan delgado, que basta una
simple situación para volverlo obsoleto. Y de ninguna manera este texto
pretende promover la violación de las normas sociales, sino que busca llegar a
las razones que han llevado a nuestra especie a pensar que nuestro cuerpo es
motivo de asco y vergüenza, siendo que el resto de las especies no lo
consideran así y que miles de años atrás, nosotros tampoco lo hacíamos.
Por último,
es muy interesante observar que miles de personas movidas por el sentido común
acaben consumiendo creaciones de esos pocos que no lo tienen o que no lo
respetan, sea que se trate de dispositivos electrónicos, servicios o arte en
general. Existe una especie de excepción de la cual no se habla, que impide
juzgar el sentido común de las estrellas y de los genios que renuevan nuestras
fuentes de entretenimiento y los accesorios que hacen nuestra vida más cómoda
día a día.

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